Cada final de año, València cambia de ritmo. Las calles se llenan de luces, de paseos sin prisa, de gente buscando regalos especiales… y en medio de todo eso aparece un lugar que para mí ya es casi una tradición: la feria de artesanía Arteval.

Este año, Arteval volvió a instalarse en la Plaza de la Reina y los alrededores, ocupando el corazón de la ciudad.

Porque una feria no es solo “vender”. Para quienes trabajamos con las manos, es compartir lo que hacemos, mirar a los ojos a la gente, escuchar sus historias… y ver cómo se enamoran de una pieza.


Arteval es un escaparate… pero también un encuentro

Lo que tiene Arteval es que no es una feria cualquiera. Es una feria con alma.

La ubicación lo hace mágico: estás allí, en pleno centro histórico, con la Catedral cerca, con la Plaza siempre viva, con turistas, familias, gente del barrio… un flujo constante de personas que se detienen, miran, preguntan y descubren.

Y para mí, eso es de lo más bonito: porque mi trabajo no se entiende solo en una foto.

La seda tiene algo especial: cambia según la luz, según cómo se mueve, según cómo la tocas. Y cuando alguien lo ve en directo por primera vez… suele pasar lo mismo:
se paran. sonríen. y dicen:

“¡Uy qué bonito es esto!”

Ahí ya sé que les ha llegado.


Ensedarte en la feria: seda pintada a mano, una a una

Durante esos 15 días llevé a Arteval una selección de piezas pintadas a mano, como siempre: sin prisas, sin series, sin repetir.

🧡 pañuelos de seda natural
💙 fulares ligeros, elegantes
💚 colores que recuerdan paisajes
❤️ piezas para vestir o regalar con intención

Yo siempre digo que cada pañuelo tiene una energía. Y cuando alguien se lo prueba, normalmente lo nota al instante. Hay algo que hace “clic”.

Y ese momento para mí vale oro. Porque es ahí cuando confirmo que este oficio tiene sentido.


Arteval dura 40 días, pero mi participación fue de 15. Y aunque me hubiese encantado estar más tiempo, lo cierto es que estar en feria también requiere mucho.

Hay mucha preparación detrás:

  • llevar piezas terminadas
  • montar el espacio
  • estar muchas horas de pie
  • atender con energía
  • explicar una y otra vez cómo pinto, cómo fijo el color, qué cuidados necesita la seda…

Y sí: lo hago feliz, porque me encanta, pero también es intenso.
No es “me pongo aquí y ya”. Es estar al 100%.

Aun así, esos 15 días fueron suficientes para sentir que Arteval sigue siendo un lugar precioso para Ensedarte.


Momentos que me llevo (y que no se compran)

Si tuviera que elegir lo mejor de esta experiencia, me quedo con esto:

clienta satisfecha con su pañuelo

✨ 1) La gente que se acercó con curiosidad

Hubo muchas conversaciones bonitas. Personas que no venían a comprar nada y acabaron llevándose una pieza porque conectaron con ella.

Otras que me decían:
“Quiero regalar algo especial, no lo típico.”

Y ahí la artesanía gana siempre.

✨ 2) Ver a alguien mirarse al espejo y sentirse bien

A mí eso me emociona. Porque no es un simple complemento: es un detalle que cambia la cara.

Y cuando una persona se mira y dice:
“Es que me favorece mucho…”
yo pienso: ahí está. Eso es.

✨ 3) La luz de València sobre la seda

Parece una tontería, pero no lo es.
La seda se transforma con la luz, y en la Plaza de la Reina se veía espectacular.

Los colores brillaban, los trazos parecían más vivos… y todo el stand tenía ese aire cálido que solo se consigue en directo.


Gracias por pasar, mirar y valorar lo hecho a mano

Quiero dar las gracias a todas las personas que vinieron a verme estos días.

A quienes se acercaron a preguntar.
A quienes se probaron pañuelos solo por curiosidad.
A quienes compraron para regalar.
A quienes me dijeron “te sigo en Instagram”.
A quienes recomendaron Ensedarte.

De verdad: gracias, porque la artesanía se sostiene así: con gente que valora lo auténtico.

Y porque en un mundo donde todo va tan rápido, elegir una pieza hecha a mano es casi una forma de decir:
“yo quiero algo con alma”.


Si no llegaste a tiempo… Ensedarte sigue aquí 💛

Arteval terminó pero Ensedarte no para:

Sigo pintando seda en mi taller, creando nuevas piezas, nuevos colores, nuevas combinaciones… y poniendo el mismo cuidado de siempre en cada una.

Si no pudiste pasar por la feria, puedes descubrir mis trabajos en la web y elegir con calma.
Porque la seda no se elige con prisa: se elige con corazón.

Nos vemos pronto.

Con cariño,
Eva Escamilla
Ensedarte – Arte en Seda